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lunes, 5 de julio de 2010

The kidnapping

Día 30, carta 2:

Tenía tanto miedo. Me sentí rodeada todo el tiempo. Me dejaban ser libre, pero yo no soportaba la libertad de que me daban. Podía ir y venir a mi antojo, mientras no sobrepasara ciertos límites. Igual, creo que siempre hay alguien acá, así que es lo mismo, de todos modos no intentaría escapar. Me daría miedo.

Sebastián se llama, creo. El chico que está tanto tiempo acá. No sé que intenta, pero siempre mantiene distancia, me hace sentir incómoda, no porque no se acerque ni hable, sino porque simplemente me mira, me mira. Me pone incómoda su mirada. Es como si me intentara inspeccionar, como si buscara algo en mí. Lo cierto es que no tengo nada. No soy nada. Ya no siento, trato de no pensar. Suelo pasar horas llorando, pero lo cierto es que suele ser de noche, cuando no hay nadie cerca de mí, nadie más que yo en la habitación.

Ayer vino alguien nuevo a visitarme. Era una chica, parecía tener cerca de 20 años. No sé a que vino, lo cierto es que estuvo 5 minutos mirándome, dejo un paquete y se fue. Todavía no vi que tenía. Supongo que debería fijarme. Viene alguien, odio no tener tiempo nunca para escribir, siempre hay alguien cerca. Cuando pueda sigo.

sábado, 13 de marzo de 2010

The kidnapping

Día 16, carta 1:

Hace 2 semanas que estoy acá… ¿Nadie va a hacer nada para que aparezca? Me tratan como si fuera “parte de la familia”, pero no es lo mismo. Necesito a MI familia, a MIS amigos… Es raro estar acá… Siento como si en verdad no me fueran a dejar ir. Me da un poco miedo. Porque siendo “parte de esta familia”, lo único que hago es estar sola en esta habitación, encerrada. Entonces después de días, revisando encontré este papel. Espero que alguien lo lea. No soporto más estar así. Me es una mierda todo. A veces viene alguno a verme, para hablar. Pero lo cierto es que no pienso hablar con ninguno de ellos. Me preguntan cosas, y yo calló cualquier cosa. No hablo, trato de no mirarlos. Después de un rato se cansan, y se van. Excepto uno. Hay un chico que suele quedarse sentado, al lado mío, sin hablar. Simplemente se sienta y me mira. Yo me quedó lo más quieta posible, sin mostrar la cara. Me da miedo que me pueda hacer. Se queda mucho, mirando nada más. Trato de alejarme lo más posible de él. Tengo que dejar esto, alguien viene. Voy a seguir escribiendo cuando pueda, ahora voy a guardar esto para que no lo encuentren. Creo que es hora de comer.